domingo, 27 de octubre de 2013

consideraciones de un hombre triste

Así como me iba a refugiar en los brazos de mi madre, de mi padre o de mi abuelo, también el amor por la sabiduría que me inculcaron en casa hace que yo tenga deseo de refugiarme en los brazos de los que saben, de los buenos artistas, de las personas que aman la complejidad y desean enseñármela. Pero muchas veces, en el medio del abrazo me reciben los brazos gélidos del desengaño y de la injusticia. Digamos que aquellos que no tenemos la fe en algo mas trascendente, desplazamos esa falta de fe en un deseo o tendencia hacia el saber, el conocimiento y la claridad de pensamiento, y muchas veces nos encontramos con un discurso vacío, con academias corporativas, con gente de mucho poder que habla de una sabiduría que no tienen. Algo lleno de sonido y de furia, como el discurso de un loco. 

Alejandro Dolina y Jorge Dorio
La venganza será terrible 7/10/2013

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